jueves, 4 de septiembre de 2008

Muertos en el Caribe

El día era calmo por el momento y los tripulantes del Tempestad miraban las cristalinas aguas del mar Caribe. El Tempestad era capitaneado por un valiente filibustero nacido en Holanda, Rembrandt Steen, o como lo conocían: el Pirata Muerte. Los piratas de abordo estaban felices, pues habían capturado varias naves cargadas de mercaderías, y se daban el lujo de hacer fondo con algunas caras botellas de Jerez. De repente, entre los borrachos, apareció Jacob Cromwell, contramaestre del Tempestad.
-Ustedes que están bebiendo, ¿no saben acaso del peligro de estas aguas? -dijo, invitando a la conversación. Algunos, muy borrachos o para nada supersticiosos, se limitaron a reír, mientras que otros, interesados por el comentario, dejaron de lado sus botellas y se quedaron mirando fijo a Jacob Cromwell.
-¡Explícanos qué es lo que quieres decir o te cuelgo del palo mayor! -gritó un pirata colmado de bebida.
-Bueno, bueno. Les contaré -hizo una breve pausa, como quien se prepara para relatar un lamentable suceso-. Todo empezó con un español, de quien desconozco el nombre, pero sé que era algo Gonzaga. Él había venido a unas islas cercanas con dos navíos, El Corcel y Bravío. Él vino a estas costas en busca de oro y de aventuras -dijo, y poniéndose serio, agregó en tono sombrío-. Antes que nada debo decir que este hombre, Gonzaga, era una persona despiadada y cruel, sin escrúpulos y sanguinario. Llegó a una isla y comenzó con sus fechorías; robaba, quemaba, raptaba, mataba, escarmentaba, en fin, se ganaba un lugar en el averno. Resulta que llegó un día a una isla habitada por primitivos muy creyentes de sus dioses, y en cuanto vieron las barbaridades cometidas, pidieron a un anciano hechicero, al que tenían por enviado de su dios, que maldijera a sus enemigos.
-¿Y qué pasó? -preguntaron, pues veían acercarse un momento clave. Ahora todos escuchaban con atención a Cromwell, que estaba complacido de su audiencia.
-El anciano expulsó de una vasija a un monstruo marino, que es una sombra que se pasea a una velocidad increíble bajo el agua. Esta sombra persiguió a El Corcel y al Bravío y los hundió. Desde entonces patrulla estas aguas, hundiendo a todos los barcos, y salvando a los que hayan hecho previamente el ritual de salvación, aunque eso no los libera de vivir los horrores que la tempestad que atrae.
-¿Cuál es ese ritual? -preguntaron.
....

Nu.RR

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