Caminar por la plaza siempre me hizo bien. Las palomas, las personas agitadas que no se detienen a pensar en nada, aquellos que piensan demasiado, los indigentes hambrientos y los niños que changuean por moneditas, aquellos que con algo de culpa no pueden evitar mirarme y delatarse. Entre tantos sonidos y olores escuché claramente que Mozart llegaba a mis oídos y, luego de rebuscar en mi cintura, saqué el celular, uno de alta tecnología y ultra-digital, ultra-pequeño y más delgado que una anoréxica. Miré la pantallita de colores que se sacudía frente a mí y me indicaba que el número me era desconocido. Así, como haciéndome desear, tardé en atender el aparatito.
-Your days are… three.
Tuuuu…
¿Mhm? ¿Qué había sido eso? Yo estaba acostumbrado a lidiar con gente que sólo me trataba en inglés, pero el hecho de que me agarraran de golpe al contestar una llamada me colgó y no llegué a interpretar bien qué me decían. Seguí caminando, tranquilo. Si era una amenaza de muerte, como pensaba, no era nada de qué me tuviera que preocupar, cosillas como esa había tenido en bandeja desde el primer mes de mi trabajo, quince años atrás.
Bajé un pie del cordón de la vereda y así abandoné la plaza. Del otro lado de la calle me esperaba un tipo conocido, ya había hecho cosas para él antes, y pagaba bien, nunca me había traído ningún problema. Hablamos rápido sin dejar de caminar: necesitaba unos kilos, un poco de defensa; le dije que todo estaba bien y en la esquina siguiente ya caminaba solo de nuevo. Así unas cuadras más hasta llegar al café de siempre y juntarme con colegas y necesitados. A veces la vida de policía corrupto se hacía aburrida, incluso la de uno capo de la mafia y narcotraficante de esos a los que “pesado pesado” les queda muy bien. Di dos toquecitos al revolver de mi cintura, el que estaba junto al celularcito, y me senté a charlar.
Mire, abogada, yo sé lo que le digo, ¿no entiende que era el tipo que le vendía drogas a mi hijo? No puedo esperar sentado a que algún juez culo sucio me diga que no tenemos pruebas y que se haga el boludo y termine en nada. Ese tipo tiene que estar mínimo preso de por vida, ¿entiende? Yo sé que tiene una carrera importante, pero por favor le pido que haga algo, que remueva su conciencia y me ayude, plata no le va a faltar y lo sabe, cobro seis mil al mes. Así que no vamos a terminar todos muertos. Si hacemos que los medios se enteren salimos ilesos, no nos tocan, y al tipo lo hacen bolsa. Lo hacen bolsa… Y va a haber uno menos jodiendo acá.
....Nu.RR

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