viernes, 10 de octubre de 2008

San Roque, San Roque

Había dos niños que vivían en distintas ciudades de distintos países. Tenían en común un mordaz temor a los perros callejeros.
Uno de los niños iba a misa todos los domingos, rezaba y, de haber tenido dinero, habría dado limosna. Cada vez que se encontraba con un perro, decía en su cabeza “San Roque, San Roque, que ese perro no me toque”, y, eficientemente, el can pasaba por su lado sin siquiera olerlo. O, cuando tenía que doblar una esquina y temía que del otro lado se ocultara un perro, recitaba lo mismo: siempre que doblaba se encontraba con que no había ningún animal, y suspiraba tranquilo y seguía su camino. A veces pensaba lo tonto que era que, aunque no hubiera perros del otro lado, rezaba aquel cantito.
El otro niño creía en las hadas, los duendes, la magia y, además, tenía una tía muy religiosa que le enseñó a creer en Dios. Este niño tenía especial temor a lo de las esquinas: comenzaba a transpirar de pensar que podía estar esperándolo un fiero canino de dientes agudos. Él siempre recitaba el “San Roque, San Roque”, y siempre resultaba que no había ningún perro del otro lado. Este niño, algo incrédulo, le agradecía al santo su colaboración, pues él nunca estaba seguro: podía ser que no hubiera habido ningún perro, o podía ser que el santo lo hubiera hecho desaparecer. Por las dudas, él agradecía.
Al crecer, este niño se enteró de que la perrera municipal de su ciudad era muy eficiente, pero no se arrepintió de haberle agradecido al santo todas las veces. A cambio, perdió el miedo hacia los perros hasta el día de su muerte.
Pero el otro niño perdió su fe en San Roque, pues terminó creyendo que él mismo se había hecho valiente y había dejado de tenerles miedo, y que si nunca se encontraba un perro detrás de las esquinas, es porque nunca había habido uno. Este niño, al crecer, un día sufrió el ataque de un pequeño caniche toy que se le escapó a su adinerada dueña. El perrito lo mordió en un tobillo, le hizo sangrar y lo obligó a darse muchas y pinchudas inyecciones.


Nu.RR

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