viernes, 10 de octubre de 2008

Antes del telón

Juani se encontró rodeado de telas que caían del techo, negras, espesas. Se acomodó el antifaz con cuidado y, tomando aire, comenzó a palpar el suave terciopelo, buscando un pasaje. Caminó apresurado hacia la izquierda con la mano derecha extendida hasta que, entre los miles de pliegues que se deshacían y se volvían a hacer, encontró un pasaje y, sin dudarlo, con la cara llena de sudor, se coló en él.
Del otro lado había más telas colgando y todo era más oscuro, eso no lo esperaba. Aún así, sin desanimarse del todo. Trastabilló unos metros y de pronto, al encontrar otro pasaje entre el laberinto de tela, se topó con un dragón enorme, ¡enorme! Jamás podrían haber visto algo como eso: verde, con boca llena de colmillos, pecho escamado y una cola de papel acartonado que se arrastraba por el piso. Juani lo miró con cara pasmada y, sin decir nada, siguió corriendo.
Después le tocó enfrentarse con dos damas antiguas que paseaban entre las telas con unos pequeños paraguas y que se ofendieron cuando Juani, el del antifaz, pasó al lado de ellas sin saludarlas de lo asustado estaba. Luego se encontró con un prisionero vestido a rayas acromáticas y más adelante a un carcelero que corría desesperado. Juani siguió de largo, pasando entre los innumerables pliegues de esa tela eterna, en ese mundo sombrío.
Cuando se topó con los tres espadachines de bigotes pintados casi no pudo seguir, porque pensó que le iban a jugar alguna broma pesada. Pero agradeció ser lo suficientemente rápido como para colarse debajo de una tela y seguir de largo. Cada vez estaba más nervioso, no iba a salir más de ahí.
Pero al fin, después de cruzarse con más seres extraordinarios y personas a las que le temía, Juani vio que el telón se levantaba y pudo ver los montones de caras de papás contentos. Siempre había tenido pánico escénico hasta ese momento, pero ya no.

Nu.RR

No hay comentarios: