-No hay dudas, Chuck, este es el descubrimiento del siglo –le dijo a su amigo, dejando la linterna a un lado para ver las pantallas de sus computadoras.
-¡¿Qué del sigo?! ¡De la historia! –gritó Chuck, brioso-. Además a este siglo le queda toda una mitad para superarnos… aunque no creo que lo logre.
Ambos permanecieron en silencio, mirando los resultados de los sensores. Muchas líneas y puntos fluorescentes subían y bajaban, y a pesar de que todo el recinto donde estaban temblaba suavemente sin cesar, podía seguir con bastante precisión el recorrido de sus máquinas topo.
-¿Y cómo se lo explicaremos a la comunidad científica, Alan? –le preguntó luego Chuck, sin apartar sus ojos-. Se reirán mucho de nosotros.
-Sí, lo sé, pero la doctora Camila nos respaldará, y comenzarán a tomarnos en serio. Además no es algo muy raro: las ballenas tienen costras en su piel que es habitada por parásitos y otros tipos de organismos vivos, y si ellos fueran seres inteligentes ¿se darían cuenta de que viven sobre algo que también está vivo?
-Buena comparación… Además es evidente, cuando analizas los caudales de lava, la circulación… Y este lugar, este lugar es grandioso –dijo, mirando alrededor y alzando los brazos.
Estaban en una caverna oscura y maloliente, poco grandiosa a primera vista. Pero para ellos era así porque estaban en la mismísima “panza de la Tierra”, en el sur de Perú, noventa y tres kilómetros debajo de la superficie. Chuck era un geólogo poco prestigioso pero muy inteligente, y Alan era un biólogo marino, y ambos desde hacía mucho tiempo buscaban encontrarse en esa situación.
-Listo, el mapa 3D está listo –le dijo Chuck un minuto después-. Espera unos segundos a que se cargue… (¡Uff, qué calor que hace aquí!) Listo, observa: ya tenemos los diagramas de los canales de salida.
-A ver, ¿puedes ubicarlos en un mapa normal?
-Sí, sí, aguarda un segundo… Ya está.
De pronto sintió que el corazón se le perdía. Observó con más detalle la pantalla de su computadora, aumentó el zoom, y vio que no había ni un error.
-¿Son volcanes inactivos, como pensábamos?
-No, no… estos son otros canales, que jamás tuvieron lava… Aquí… y aquí: Delfos, valle de Giza, Chichen Itzá, Jerusalén, Machu Pichu… Estos otros sitios no los conozco, pero te apuesto lo que quieras –dijo Chuck con énfasis, abriendo los ojos-, ¡lo que quieras!, a que en esos sitios hay construcciones como las pirámides y esas cosas… cosas de hace mucho tiempo… Esto a la doctora Camila le interesará muchísimo. ¡Míralo, míralo nomás! –Su euforia era abrumante-. ¡Los antiguos sí sabían que la tierra era un ser viviente, lo sabían!
-Es lo que decía la doctora Camila… sobre Gea, la Pachamama, y todas esas religiones que adoraban a la tierra como una figura femenina –comentó Alan, más sereno-. Esto va a ayudarnos muchísimo.
-Mucho, mucho…
-Pero aún hay algo que no entiendo: sé que la vida terrestre que nosotros conocemos, con este descubrimiento, deja se ser la única y exclusiva forma de vida… -dijo Alan, algo terco-, ¿pero cómo hace la Tierra a vivir?
-Mmm… supongamos que es anaerobia…
....
Nu.RR
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